Parece que este año va a ser definitivamente el de los ereader, a juzgar por el despliegue publicitario y las consultas de usuarios sobre lectores de ebook. Y a la hora de comprar uno no sabe por dónde empezar. Este artículo pretende aclarar las ideas a los no iniciados.

Regalo navideño… ¿será un lector de libros digitales?
El factor fundamental a la hora de elegir un dispositivo u otro son las características del usuario. No necesita el mismo ereader alguien que lee muchos libros técnicos, llenos de gráficos, que alguien que lee básicamente novela en español. Tampoco es lo mismo alguien que quiera un dispositivo para leer cómic y revistas que un estudioso que busque un instrumento que le permita tomar notas, subrayar y recuperar fácilmente esa información.
También influye si sueles comprar títulos en inglés (o cualquier idioma que no sea español) o si mayoritaria o únicamente lees en español. Por ejemplo, si lees mucho en inglés te resultará muy útil tener un Kindle de Amazon y si lees en español la opción de comprarte un Tagus de Casa del libro te puede resultar tentadora porque con él te resultaría muy fácil encontrar libros y comprarlos en un clic. Pero el Tagus no es un buen dispositivo (como no lo es tampoco su primo de la Fnac Bq 2, ni el Inves de El Corte Inglés) porque es lento, falla mucho y se ve mal y además se trata de un ereader “cerrado”, asociado a una plataforma, lo que implica algunas limitaciones.
En líneas generales, para un lector medio no especializado lo más importante de un ereader es que la lectura resulte cómoda (lo más parecida a la experiencia lectora en libro impreso), que la batería dure, que cargue los libros rápido y pase las páginas a buen ritmo, que admita los formatos más habituales, que pese poco y que tenga un precio ajustado. Además, debería dejarte marcar páginas, subrayar, tomar notas y no viene mal que tenga incorporado uno o varios diccionarios. También resulta útil que disponga de WiFi.
En otras palabras, para usuarios que básicamente quieran leer novela o ensayo “sencillo” (sin gráficos complejos y que no requieran tomar muchas notas) me parece que lo más aconsejable es un lector de 6 pulgadas, con tinta electrónica y pantalla no táctil (las táctiles tienen reflejos que terminan cansando la vista y consumen más batería) y sin teclado físico (para que no te quite espacio de lectura ni incremente el peso).
En principio, para gente que lea mucho y mayoritariamente libros comprados (por tanto, con algún tipo de protección antipirateo o DRM; Digital Rights Management) mi recomendación sería un Kindle 4 (99€).

Kindle 4 con uno de sus salvapantallas
Es muy fácil de usar y muy fiable y la relación calidad/precio es inmejorable, aunque tiene dos características bastante enojosas que conviene tener en cuenta.
La primera es que por ahora sólo admite archivos “.mobi” y “azw.”, por más que la ficha técnica explique que acepta otros (“through conversion” parece que decía el folleto del Kindle 3, qué cachondos). Los PDF los muestra, o bien muy pequeños, o bien, si aplicas zoom, descuadrados (con lo que tienes que estar haciendo scroll todo el tiempo y es incomodísimo). En otras palabras, de poco sirve que admita PDF si no se ven bien (en realidad los PDF transforma automáticamente en PCR por lo que he visto; Por otra parte, los PDF dan problemas en general a la hora de visualizarse en la mayoría de los dispositivos porque al adaptar el tamaño o reescalar aparecen particiones de palabras incorrectas y cosas parecidas. En cualquier caso, una cosa es ver palabras incorrectamente partidas y otra es dejarte los ojos o volverte loca dándole al scroll para ver la página).

Los salvapantallas del Kindle 4 son muy curiosos, por una parte, se esfuerzan por inscribirse en la tradición de la escritura y los libros escritos y por otra parecen destinados a sacarle el máximo partido a la gama de grises del dispositivo
La limitación de formatos de Kindle (o de cualquier ereader) se soluciona en parte con un programa gratuito llamado Calibre que permite hacer conversiones e incluso organizar tu biblioteca digital. Yo tuve problemas al descargármelo y por ahora no lo he llegado a usar, pero todo el mundo (léase blogueros del sector y comentaristas de los foros) dice que está muy bien y que es muy sencillo.
Además, para libros sin protección DRM también puedes mandar un email a Amazon con el archivo en cuestión y “Convert” en el Asunto y te lo devuelven convertido a un formato compatible de forma gratuita. El pequeño problema es que casi todos los libros que compres llevarán DRM (que es una protección antipirateo incluida en casi todos los ebook que se comercializan). Y que todo este trajín de conversiones lleva tiempo y energía y tú lo que querías era leer tranquilamente y no hacerte un máster acelerado de extensiones compatibles y programas de conversión.
La otra enojosa característica es que comprarse un Kindle con Wifi puede producir cierta sensación de haber metido en casa a un infiltrado de Amazon. La diferencia entre dispositivos “abiertos” y “cerrados” es importante. Los lectores cerrados son aquellos vinculados a una plataforma de compra y por tanto también a un tipo de formato concreto. Amazon puede vender su e-reader a 99 euros en España porque sus beneficios no están en el aparato, sino en los muchos libros de su plataforma que espera colocarle al usuario. Es como el caso de los móviles con las operadoras telefónicas: te llevas un terminal más barato a cambio de un compromiso de permanencia (la permanencia en el caso de Amazon es más sutil). De hecho, en el caso de la tableta Kindle Fire se habla incluso de que el PVP ni siquiera cubre el costo; en realidad es una sucripción al contenido multimedia de Amazon más que una tableta.

Kindle presumiendo de escala de grisesEs un planteamiento muy lógico. Si yo tengo un ereader en el que se lee estupendamente y con el que me conecto mediante WiFi al catálogo de Amazon y me descargo en un minuto una muestra gratuita para ver si me gusta y en otro minuto más me lo puedo comprar haciendo un solo clic y empezar a leer inmediatamente es muy probable que le compre muchos libros a Jeff Bezos, especialmente teniendo en cuenta que los libros en inglés de Amazon son significativamente más baratos que los que se venden en España (en ese sentido yo estoy encantada con mi Kindle; me facilita mucho la elección de títulos y su compra y me ahorro el transporte; el sistema de recomendación está muy bien y los comentarios de los lectores dan colorcillo y crean comunidad; eso sí, tanta facilidad de compra contribuye a mi “libropatía). Esto por una parte.
Por la otra, lo normal es que los usuarios o lectores queramos ampliar nuestra biblioteca digital con títulos de otras tiendas, con pdf de trabajo, con ePub (el formato más usado por las editoriales de libros electrónicos) o incluso con documentos Word, y en ese caso nos fastidiará mucho que el navegador antediluviano del Kindle (que ellos llaman Experimental) no me deje acceder a ellas o acceda a una velocidad desesperante y sobre todo que el dispositivo sólo lea bien archivos en formato mobi y azw. (Los navegadores de los ereader, por lo que he visto, suelen tender a lo antediluviano; digamos que navegar no es hoy por hoy la prioridad, aunque es normal que se incluyan enlaces “rápidos” a Wikipedia, Google y sitios así).

En otras palabras, el Kindle 4 es una magnífica opción para usuarios que piensen dedicarlo a leer mayoritariamente títulos comprados a Amazon o a quienes no les importe dedicar tiempo a convertir cada archivo “foráneo” que quieran leer, vía Calibre o mandando un email a Amazon.
Cuando decía que Kindle es como un caballo de Troya o un infiltrado permanente de Amazon en tu vida cotidiana me refería a cosas como que hace dos años esta empresa retiró dos novelas de George Orwell de las bibliotecas virtuales de miles de usuarios sin pedir permiso, con nocturnidad y alevosía, al descubrir que el editor carecía de los derechos de autor para publicarlos. . Eso sí, devolvieron el dinero del libro, pero a los usuarios les molestó mucho darse cuenta de que Amazon se considera con derecho a manipular sus bibliotecas virtuales y que de hecho tiene la opción de hacerlo. Este incidente suscitó la duda de si los ebook comprados a Amazon los tenemos en régimen de alquiler o si somos sus propietarios. Para completar este artículo hace un par de días le planteé la duda a Amazon.es y me contestaron que los libros por los que he pagado son míos y que además los van a almacenar en sus servidores (por si yo pierdo mi Kindle, se entiende). (La pregunta la plantée el 24 de diciembre, día de Nochebuena, y al poco rato me contestaron; el servicio de atención al cliente funciona bastante bien en general).
Sin embargo, para gente que lea mucho pero no muchísimo y a la que este factor “caballo de Troya” le inquiete especialmente en lugar del Kindle le recomendaría el Sony PRS T-1, un dispositivo muy parecido al de Amazon pero superior en muchos aspectos, aunque resulta más caro (199€ es su PVP normal, aunque hay ofertas por 179€). Tiene 6 pulgadas, admite más formatos, permite reproducir mp3 sin DRM (es decir, oír música, o audiolibros sin protección antipirateo), incorpora 12 diccionarios y cuenta con pantalla táctil (de visibilidad mejorada, según dicen, pero en cualquier caso menos cómoda que la de Kindle; como comentaba antes, hoy por hoy las pantallas táctiles siguen cansando más que las no lo son, porque producen reflejos), y permite funciones como poder subrayar y tomar notas con Stylus (una especie de lápiz). Y además es un dispositivo “abierto”, no vinculado todavía a una plataforma de libros (digo “todavía” porque tratándose de Sony, que produce contenidos audiovisuales, es posible que en el futuro sí lo esté). Para verlo “en acción” pincha en este enlace a un video de Youtube.

Lector de ebook en su contexto natural
Aunque este ereader incluye conexión a Googlebooks para facilitar la descarga de sus libros no está concebido como una ventana comercial de un solo fabricante como ocurre con el dispositivo de Amazon y otros. Para usuarios acostumbrados a smartphones y tabletas, cualquier ereader con pantalla táctil al principio les va a resultar más cómoda: yo en los primeros días con mi Kindle 4 tenía la tentación de agrandar la letra tocando la pantalla o de pasar la página haciendo lo mismo. Pero si lees mucho (en tu ereader, en tu pantalla de ordenador, documentos en papel en el trabajo, libros en papel) es importante contar con el dispositivo que menos fatiga te vaya a proporcionar y de momento, hasta donde yo sé, es el Kindle 4.
En cualquier caso, como me recordaban el otro día en un improvisado chat en Twitter unos compañeros del sector editorial y de la tecnología (@sinerrata, @bydiox, @undivaga, @eduo, @SolOske el hecho de que un dispositivo como el de Sony sea abierto no libra al usuario del engorro que supone manejar archivos con DRM (el de Adobe es especialmente engorroso). Es decir, a la hora de leer en tu Sony ebooks en formato ePub que estén protegidos con DRM (es decir la mayoría de los comprados) poco importa que tu ereader sea abierto o cerrado… Por otra parte, a la hora de gestionar archivos protegidos con DRM el Sony T1 sólo admite ePub y PDF, lo que significa que tampoco es tan amplia su oferta…
Por tanto, si lo que quieres es un lector abierto, que no te vincule demasiado a una plataforma y que admita varios tipos de formatos y funciones (opción de anotar y subrayar con Stylus, ampliar el tamaño con los dedos y demás) Sony sería la opción más clara, aunque cuesta 100€ más que el Kindle. Tiene un diseño más atractivo que el Kindle y hay colores para elegir, incluye 12 diccionarios y en general es menos “ortopédico” que el Kindle (para tomar notas, por ejemplo, tienes que activar el teclado virtual e ir avanzando sobre él letra a letra con el cursor; resulta aparatoso).
Si básicamente quieres leer libros comprados y hacerlo muy cómodamente, con una interface muy sencilla y sin cansar nada la vista, el Kindle (el ereader más vendido del mundo) es tu opción.

¿Qué tal un té y un poco de lectura?
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Casa del Libro y Fnac
Los ereader de Casa del Libro y Fnac me parecen poco aconsejables porque están vinculados a plataformas de venta y porque el dispositivo en sí es el Bq de Movistar en una versión renovada, y no es un buen lector (da fallos, es lento, no permite subrayar, cansa más la vista que el Kindle). Los lectores de Casa del Libro y Fnac son parecidísimos, porque se trata del mismo dispositivo (tienen el mismo hardware, varía la interface). Lo estuve probando en la Casa del Libro de Fuencarral el otro día y ni punto de comparación con el Kindle (se colgaba, aparecían rayas… el navegador muy lento también y desde luego se lee peor). Eso sí, admite bastantes formatos.

Dispositivo Tagus, de la Casa del Libro. Tiene un formato más cuadrado que el Kindle pero el mismo tamaño
Creo que la mediocridad de los dispositivos de Casa del Libro eclipsa las ventajas que aporta el Tagus para los lectores españoles: por más que puedas comprar un montón de libros en español con un solo click, que sea baratito (119€ y si lo compras antes del 31/12 te regalan el último premio Planeta) y que incluya el diccionario de la RAE y uno de inglés, y que tenga opciones de lectura social (que te sea fácil comentar el libro que estás leyendo con otros lectores o compartir citas o conocer otras opiniones antes de comprar) lo fundamental es que el lector falle poco y funcione bien. La parte social la puedes hacer desde tu ordenador sin problemas.
Los Papyre resultan atractivos sobre el papel y además admiten muchos formatos, pero he visto en unos foros que tienen tendencia a escacharrarse y que el servicio de posventa es malo porque en realidad son dispositivos Hanlin “reetiquetados” como Papyre. Tampoco se lee demasiado bien en condiciones de mucho sol.. Por cierto, el otro día vi un Papyre nuevo precioso en el VIPS. Parece una tableta ultrafina pero se va mucho de precio. Se llama Alex y es un híbrido entre ereader y tableta. Tiene muy buena pinta pero cuesta 299€).
El Bq Cervantes también resultaba atractivo (sencillo y funcional), aunque volvemos a tener el problema de poca fiabilidad de los Bq: en general dan bastantes fallos, son lentos y se suelen estropear.
Para leer comic o revistas la mejor opción es un Ipad o cualquier buena tableta un poco grande.
Para profundizar en algún aspecto concreto:
Sobre DRM y tipos de pantallas
Sobre formatos de Amazon Kindle
Curiosidad sobre cómo cambiar de un formato a otro
(ve a comentario de Cyclope, con Control + F).
Recorrido en perspectiva sobre ereaders
*******NOTA DE HUMOR***********
Buscando imágenes del Sony PRS-T1 para ilustrar el artículo he encontrado bastantes videos en Youtube. Uno de ellos contiene una comparativa entre tres ereader (Kindle 3, Pocketbook 602 y Sony PRS-T1) que me ha gustado por dos cosas. La primera es que por contraste convierte este artículo en un texto de lo más ameno y de una claridad meridiana ;-)
La segunda razón es que las explicaciones de la señora casada (lleva un anillo) de acento extraño pero comprensible (parece alemán pero no estoy segura; las “r” son perfectamente americanas) activando tres cacharros a la vez y soltando comentarios cuasi incomprensibles recuerdan un poco a Tip y Coll explicando cómo se debe beber un vaso de agua o a un número circense de los Hermanos Marx en versión tecnológica.
Creo que la intención de la señora que responde al nombre de “The3onna” es ver cuál de los tres dispositivos tarda menos en cargar los PDF y en pasar las hojas pero con tanto movimiento (con la izquierda, con la derecha, ahora sin manos) y con el verbo premioso de la dama me pierdo… Mira qué te parece y me cuentas tu impresión en un comentario. De hecho creo que esta mujer no ha oído nunca decir eso de “Las comparaciones son odiosas” y por el contrario se ha lanzado a comparar dispositivos en una serie de videos que puedes ver aquí. ¿De qué país será? ¿Trabajará en una tienda de electrónica? ¿será maestra de escuela? Me tiene fascinada…