Archive for the 'Obra original' Category

La noche de Gulliver (novela) - fragmento 2

Sábado, Febrero 20th, 2010

A continuación reproduzco el capítulo 15 de mi novela “La noche de Gulliver” publicada en 2000 y ganadora del premio de Novela Corta Castillo-Puche.

Capítulo 15 - Agua

Cuando el agua alcanza la mitad de la bañera, ella cierra la puerta, reservándose para sí el vapor fragante y el rumor del líquido que cae. La efervescencia y el calor húmedo han creado un ambiente de gruta con manantial subterráneo. Se descalza, y al posar las plantas, el tacto del gres le parece cálido.
Ricardo se desviste con rapidez y entra en la bañera. Abre la ducha, que sale fría y a presión y salpica el suelo.
Se quita despacio la blusa y se sienta sobre el borde de la bañera. Mete la mano en la espuma, agacha la cabeza para oler detenidamente el aroma del gel. Cierra el grifo y sólo entonces acaba de desnudarse. Deja la ropa sobre la banqueta y de vuelta a la bañera evita mirarse en el espejo.
El se aparta rápidamente del chorro, se asegura de haber abierto el agua caliente, y pone la mano con la palma hacia arriba.
El abrazo del agua tibia compensa el frío y la desnudez que apenas ha empezado a sentir. Extiende su cuerpo sin posarlo sobre el fondo.
Enseguida se vuelve a colocar bajo el haz blanco. En cuanto asciende el vapor, alarga la mano hasta la pastilla de jabón y comienza a frotarse con energía mientras canturrea.
Sube y baja despacio las piernas, concentrada en cómo a pesar de la leve resistencia del agua ésta hace más ligeros sus movimientos, en la facilidad con la que desaloja los espacios que ella paulatinamente ocupa, el modo en que el líquido llena los vacíos que genera su cuerpo.
Deja la pastilla. Abre el frasco del champú y lo vierte sobre los dedos. Se aclara rápidamente.
Observa la superficie del agua, cubierta de espuma, en la que sobresalen las rodillas y los pies, y piensa que la cuestión no es tanto esconderse como ser contenida. Se desliza hacia el fondo hasta sumergir completamente la cabeza.
Sale de la bañera. Frente al espejo comprueba que no le han quedado restos de jabón. Tengo que tomar el sol, se dice mientras coge la toalla.

(Agua, pp 51-52).

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La noche de Gulliver (novela) - fragmento 1

Viernes, Febrero 19th, 2010

Fragmento de mi novela “La noche de Gulliver” publicada en 2000, premio Castillo-Puche de novela corta

Capítulo 2 - Reina Blanca

La Lisboa que encuentran al salir de la estación es niebla, una densa cortina blanca que lo invade todo. También es un olor mate, del que llega sólo el eco y no el aroma que lo ha creado, como el sonido sordo del oleaje en medio de la noche. Cuando se enfrenta al entorno, la mirada parece propia de ojos que aún no se hubieran despertado. Congelado por la bruma, el paisaje es un paisaje de ensueño, la panorámica de un mundo todavía por construir, o la imagen de un universo que empieza a desintegrarse. El observador no iniciado siente la tentación ingenua de frotarse los ojos, considerando los contornos borrosos una consecuencia de su forma de mirar y, no, como descubrirá más tarde, un efecto del propio espacio. Aquella mirada que, pese a las primeras dificultades, persiste en la observación del paisaje comienza a asumir la falta de profundidad y de este modo se adentra paulatinamente en las reglas de la nueva perspectiva. Repara en la presencia ubicua, liviana y uniformadora del tamiz blanco que engulle la tercera dimensión, de la gasa interminable que vela los colores y las texturas y que sólo de tanto en tanto le permite ver más allá de sí, lateralmente, cuando su avance es interrumpido por un semáforo o por la necesidad de tomar aliento. Entonces logra ver los edificios que dan al río, superficies despintadas entre islas de óxido y grafiti; viejos almacenes sobre los que informa más el punzante olor que la noción de las dimensiones y las formas, negada por un espacio empeñado en que el ojo no termine de ver. De vez en cuando, al volver la cabeza hacia el otro lado, en dirección a la ciudad, el recién llegado percibe los ocres, los mostazas, la gama completa de grises, sólo distinguibles en la medida en que se diferencian del blanco circundante. En el cruce siguiente, mientras alguien saca un mapa y él mismo deja la maleta sobre el suelo, el observador atisba fachadas planas de colores planos, cables, alguna torre, y justo entonces frota brevemente la mano brevemente libre, que encuentra dolorida y mojada. Aunque al aumentar la humedad, el caminante levante la vista para escrutar el cielo, asumirá que no puede pronosticar si va a llover, y acto seguido se preguntará qué importancia puede tener que llueva cuando uno se halla en plena nube, calado y ciego. En ese momento se siente atrapado de manera inevitable en una tela de araña, percibe como nunca el tacto de la urdimbre pegajosa que le sostiene y finalmente el observador toma conciencia de que contempla el paisaje a través de telarañas superpuestas.
A los ojos de Celia, la cortina blanca que les rodea se parece más a una membrana que a una red. El tejido orgánico de la araña se torna cada vez más tupido hasta conformar el cañamazo que ahora ellos atraviesan. Caminar por Lisboa le ha hecho sentirse como un insecto que repentinamente hubiera vencido la tensión superficial del agua sobre la que flotaba.
Para Ricardo, la panorámica anegada por la niebla es una imagen que conviene guardar en la memoria en previsión del cambio de las condiciones y también un factor decisivo para elegir película y filtro. Sin darse cuenta empieza a silbar.

(Reina Blanca, pp. 14-15)

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Pájaro a pájaro: un libro para escritores

Sábado, Julio 4th, 2009

Ha caído en mis manos un libro magnífico sobre escritura creativa del que no había oído hablar ni había leído reseña alguna. Se titula “Pájaro a pájaro. Algunas instrucciones para escribir y para la vida” y lo ha escrito Anne Lamott, una escritora norteamericana a la que no conocía. Tampoco conocía la editorial, Ilustrae, pero a partir de ahora le seguiré la pista. (Leyendo la sección Quiénes somos, he visto que el grupo editorial incluye entre otros a David Cantolla, director de Pocoyo… una serie de dibujos con mucho encanto).

El libro es realmente divertido. En él la autora va desgranando sus experiencias como escritora y profesora en talleres de escritura además de consejos muy prácticos. Por cierto, la traducción, de David Rutte, es muy buena, con hallazgos como Radio Malaonda, denominación para la voz interior del autor que no cesa de repetir sus deficiencias y defectos; ignoro la expresión utilizada en el original, pero en español una radio llamada Malaonda tiene el doble de gracia, por aquello de las ondas radiofónicas. “Pájaro a pájaro”, además de sincero, divertido y útil transmite entusiasmo sobre la escritura.

El índice permite hacerse una idea del contenido del libro:

Primera parte: escribir
1. Puesta en marcha
2. Tareas breves
3. Primeros borradores de mierda
4. Perfeccionismo
5. Almuerzos escolares
6. Polaroids
7. Personajes
8. Trama
9. Diálogos
10. Escenografía
11. Falsos comienzos
12. Estructura de la trama
13. ¿Cómo sabes cuándo has acabado?

Segunda parte: la actitud al escribir
14. Mira a tu alrededor
15. La cuestión moral
16. Brécoles
17. Radio Malaonda
18. Celos

Tercera parte: ayudas para el camino
19. Fichas
20. Hacer llamadas
21. Grupos de escritura
22. Alguien que lea tus primeros borradores
23. Cartas
24. El bloqueo del escritor

Cuarta parte: sobre la publicación y otras razones para escribir
25. Escribir es un regalo
26. Encontrar tu voz
27. Dar
28. Ser publicado

Quinta parte
29. La última lección

Ficha del libro
Titulo original: Bird by bird; 1994
Traducción de David Rutte para Comunicando Translations
ISBN 978-84-936148-4-3
200 pgs.

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“El sueño de Jeremy” de Carole Matthews

Viernes, Julio 3rd, 2009

Acaba de publicarse mi traducción de la novela de la escritora británica Carole Matthews “The Difference a Day Makes”. La versión española se titula “El sueño de Jeremy”, por dos razones fundamentales: en castellano, la expresión “la diferencia que supone un día” es extraña y por otra parte, en la novela en realidad los cambios importantes no se reducen a un día, sino a un proceso gradual. En realidad, la protagonista se ve de repente viviendo el sueño de su marido, Jeremy, justo antes de que éste muera.

Sinopsis (contraportada del libro)

“Amy y Jeremy llevan una fastuosa vida de jóvenes ejecutivos de televisión. Viven en una lujosa casa de Notting Hill, y sus hijos se educan en uno de los mejores colegios de Londres. Todo da un vuelco el día en que a Jeremy le detectan un problema cardiaco y deciden cambiar su estresante vida en la urbe por una bucólica existencia en un pueblecito de York. Pero Jeremy muere y Amy se encuentra sin trabajo y con una casa que no puede mantener. De vuelta a Londres, Amy descubre que ya no está dispuesta a aguantar jefes ni a pagar alquileres desorbitados. En el campo, un apuesto veterinario la espera”.

“Un cuento dulce y conmovedor sobre el amor verdadero, la auténtica amistad y la vida real. Ten a mano un paquete de kleenex”. Heat

“Una buena dosis de carcajadas y sorpresas” Chicago Sun-Times

Editado por Punto de Lectura.

Autora Carole Matthews
Título original: The Difference a Day Makes
Diseño de cubierta: María Pérez-Aguilera
ISBN 978-84-663-2292-8
Primera edición: junio 2009.
PVP 6 €

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“El libro de las gumias” (fragmentos)

Miércoles, Octubre 8th, 2008

Los textos que se reproducen a continuación forman parte de un conjunto narrativo titulado “El libro de las gumias”. 

La ternura de las gumias

Es difícil de creer que estos seres greñudos y huraños despierten nuestra simpatía como lo hacen. Su corta estatura, sus garritas que no sirven sino para arañar y su tenacidad para las pequeñas fechorías suscitan en nosotros la extraña ternura de las maldades familiares.

* * * * *
 

Gumias del espacio

Algún día las gumias del espacio se reunirán y jugarán al corro. Enlazarán sus garras y comenzarán a girar. Cuando la velocidad genere la fuerza suficiente, alzarán sus pies, los despegarán del suelo. Seguirán girando a un ritmo cada vez más frenético hasta que se eleven totalmente. Con el ímpetu, pronto las melenas se desprenderán de sus cabezas. Luego, los pies y las piernas.
Poco después se desgajará el tronco. El ritmo será eternamente frenético: un nudo de brazos y manos entrelazadas girando sin fin. Lo único que quedará de las gumias del espacio será lo único que ellas tuvieron para los demás: garras para asir, para aferrarse, garras sin otro sustento que su propio afán.

© Elena Alemany, 2008.   

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Saber enciclopédico chino

Sábado, Junio 21st, 2008

Anoche, una conversación entre gentes de letras sobre las dificultades para aprender chino y en especial del uso de los clasificadores (por ejemplo en el caso de las verduras) me trajo a la memoria un texto de Borges. Lo cité par coeur cambiándolo bastante (acerté a decir: “los animales chinos se clasifican en los que se arrastran y los que sueñan con estrellas”), pero aún así -o precisamente por eso-, creo que la cita hubiera sido bien recibida por Borges. 

El genial texto original es el siguiente: 

“(…) La belleza figura en la categoría decimosexta; es un pez vivíparo, oblongo. Esas ambigüedades, redundancias y deficiencias recuerdan las que el doctor Franz Kuhn atribuye a cierta enciclopedia china que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos. En sus remotas páginas está escrito que los animales se dividen en a) pertenecientes al Emperador, b) embalsamados, c) amaestrados, d) lechones, e) sirenas, f) fabulosos g) perros sueltos, h) incluidos en esta clasificación, i) que se agitan como locos, h) innumerables, k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l) etcétera, m) que acaban de romper el jarrón, n) que de lejos parecen moscas. El Instituto Bibliográfico de Bruselas también ejerce el caos; ha parcelado el universo en 1000 subdivisiones, de las cuales la 262 corresponde al Papa…”.

He incluido una frase anterior y una posterior para tratar de reproducir el flujo continuo en el que tiene lugar la supuesta entrada de la enciclopedia china. 

Lo genial de este texto, amén de la claridad con la que expone los límites de la ontología occidental, es lo abierto que queda, su capacidad para producir eternamente nuevas categorías animales o lo fácil que sería aplicar el esquema a otras realidades.

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Primer turno (microrrelato)

Domingo, Junio 8th, 2008

El vigilante del primer turno desviará por un momento la mirada surcada por arrugas y se levantará. Apenas dos pasos con los pies pequeños hacia un lado, y luego, una vez haya regresado al punto de partida, un paso largo en ángulo recto. El fin del trayecto se demora con una profunda bocanada blanca que no logra evitar el bostezo casi mecánico que borra la leve sonrisa.
Se sentará despacio, como si quisiera hurtarse a la rutina, y proyectará la mirada al frente. La ausencia de visitantes, minutos después, le hará girar la cabeza, y si entornase un poco los ojos y los dirigiera hacia abajo le daría la sensación de que nunca ha tenido piernas. Si, por el contrario, mirase hacia arriba, el límite le parecería una proporción exacta de las medidas de su cuerpo.
Mi llegada siempre le sobresalta. El primer contacto con el exterior cuando abandona su puesto le hace sentirse un poco perdido; impresión que desaparece en cuanto recupera el uso de las piernas.
Me entretengo observando cómo se empequeñece su figura a ritmo regular hasta que mi perspectiva queda vacía.
Minutos más tarde, ante la ausencia de visitantes, desvío los ojos surcados de arrugas y me levanto.

© Elena Alemany Sánchez-Moscoso.

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Under all this (microrrelato; versiones española e inglesa)

Sábado, Junio 7th, 2008

Under all this

La nevera estaba llena de palabras. Los letreros imantados habían ido formando palabras, mujer, hombre, orgullo, grande, futuro, disparatado. Las había juntado ella, pero de un modo más o menos oscuro aquellas palabras inconexas estaban relacionadas con su tiempo con él, un tiempo que ahora al abrir la puerta a los de la mudanza contratada por él dejaba atrás.  Su catarsis fue bastante elemental: con las uñas largas y sin pintar arañó de arriba abajo aquella nevera de dos cuerpos, abajo las frases en tres escalones, formando triángulos, formando espirales que conducían a un final oscuro, sin aire, le recordaban el tiempo en el que sus nombres formaban la palabra couple. Cogió la aspiradora y puso la potencia al máximo: desafió su potencia haciéndole absorber aquellos recuerdos. El tanque transparente dejaba entrever palabras entre restos de polvo. Al desenchufar la aspiradora sonó un clic en algún lugar imaginario.
Sobre la nueva nevera, como un conjuro, en la parte central fijó out. Ese era el fin que ella había elegido. Sin embargo, fuera, sobre la grava, a mitad de camino entre la casa y el nuevo paradero de su ex, aquel traslado había dejado una palabra traspapelada, under.

© Elena Alemany Sánchez-Moscoso

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Under all this

(English version)

The fridge was full of words. The little magnetic signs had made up words, woman, man, pride, big, future, absurd. It was her who had matched all these words, but in a somewhat dark way those words were related to her time with him, a time which now, as she opened the door to the moving workers paid by him, she was leaving behind. Her catharsis was quite elemental: with her long unvernished fingernails she scratched up and down the two story-fridge, down went those three-step sentences, forming triangles, building spirals that led to a dark end without air, reminding her the time when their names formed the word couple. She took the hoover and challenged its power to vacuum those rememberings. The transparent tank let see some words among the dust. A click sounded in an imaginary place when she unplugged the hoover.
On the centre of the new fridge, as a spell, she fixed out. This was the end she had chosen. However, outside, on the gravel, halfway between the house and her ex boyfriend’s new residence, this moving had let a word behind, under.   
© Elena Alemany Sánchez-Moscoso
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