Esta sección tiene como propósito llamar la atención del lector sobre cuestiones interesantes relativas a traducción. Habrá espacio para gazapos localizados, pero también para comentar traducciones especialmente buenas, originales o así. La primera entrega para esta sección aparece a continuación.
¿Making of de un error?
Esto de la traducción es un territorio resbaladizo. Uno traduce con todo lo que tiene, pero también con lo que no tiene: traducir y juzgar traducciones pone de manifiesto tus carencias. Y también tu cintura. En realidad, traducir es mostrar cómo has leído usando las claves de lo que se llama la lengua de llegada, es decir con las armas de tu capacidad de expresión. El otro día fui a la exposición del Reina Sofía titulada “La colección del Museo Nacional Picasso París”.
Mi ánimo era ver la exposición, pero ocurrió que como la mayor parte de los títulos de las obras venían en español con la traducción al inglés debajo y como vivo aún con un pie en Londres no pude evitar ir fijándome en las dos versiones. En general me pareció que la traducción era buena y aprendí unas cuantas palabras pero vi algunos fallos y erratas.
Lo más curioso fue cuando me topé con un bodegón que en español se titulaba algo como “Vaso y dado” (”primavera 1914 Construcción: elementos de madera de pino pintados, 17 x 16,2 x 5,5 cm Museo Nacional de Picasso París” decía el cartel) y que era recogido en la versión en inglés como “Glass and die”. Un poco más allá había otro que traducía “Vaso, pipa, as de trébol y dado” como “Glass, Pipe, Ace of Clubs and Die”.
Leerlo y entrarle a uno/a ganas de hacer chistes sobre vasos con venenos mortales, o cómo los vicios le llevan a uno a la tumba (vaso, tabaco, juego y muerte), fue inmediato. Era fácil acordarse del título original de “La jungla de cristal III” (”Die hard”; el que resiste, el que tarda en morir) y de un montón de expresiones en las que “die” se corresponde con el verbo morir (y formas diversas de decadencia, extinción o pérdida de facultades por medio de sus múltiples “phrasal verbs”).
El primer “die” me pareció una errata como otra cualquiera (se habían comido la “c” de “dice”) y el segundo me puso ligeramente en guardia, pero me pareció congruente con otros errores tipográficos que había visto en otros carteles (se habían comido la sílaba inicial del Museo de procedencia, por ejemplo), y además el inglés no era la lengua nativa de los redactores de la nota. Por algún motivo pensé que en España se habían limitado a reproducir las notas del museo de origen francés y ya se sabe que el inglés de los franceses.
Me pareció curioso el sesgo que le daba lo que parecía una errata al bodegón, porque los bodegones históricamente han tenido también un valor de “memento mori”, de manera que recordarle a alguien que va a morir no parecía tan fuera de contexto. Me puse a tararear aquello de “si bebes no conduzcas” por aquello del “Glass and die” y me quedé contenta con lo que consideraba mi hallazgo (mi tesoro).
Que la gente me mirara con cara extraña no me importó, aferrada a mi flema británica. Más tarde, tratando de documentar este artículo he sabido que algunos diccionarios recogen “die” como un sustantivo cuyo plural es “dice”, es decir como grafía alternativa al más común “dice” (dado/dados).
El Oxford Advanced Learners Dictionary lo considera un uso del inglés norteamericano y el Wordreference lo recoge bajo la etiqueta “fmrl”, abreviatura de “formal”, supongo (no aparece la leyenda de las abreviaturas utilizadas por parte alguna). Otros diccionarios lo ignoran olímpicamente, por cierto. Así que en fin, en estas cosas conviene no precipitarse.
Quienes tengan interés en ver la exposición, pueden pinchar en el vínculo que abre una minivisita aquí. La exposición física está siendo desmantelada estos días, pero se puede visitar virtualmente gran parte de las obras.