Lo que hay en una palabra
Domingo, Septiembre 6th, 2009El instrumento de trabajo del escritor, el periodista y el traductor es el lenguaje, de igual modo que para el pintor lo son las pinturas y el lienzo. A veces resulta difícil reparar en la relevancia de cada palabra por sí misma. Los tres casos siguientes, tomados del mundo real, se proponen ilustrar esta importancia de forma visible.
El primero de los casos es el de las diferentes formas de referirse a la gripe A. Cuando hace meses saltó la alarma con los primeros casos en México, las denominaciones más comunes eran eran “peste porcina y también gripe porcina” (swine flu), términos que suscitaron cierta alarma respecto al consumo de carne de cerdo (y que muchos ganaderos temieron abriera paso a una secuela de “las vacas locas”) y que al poco tiempo fue sustituido por el mucho más neutro término “Gripe A”. En el imaginario colectivo, esta variedad de gripe cada vez arrastra menos ecos de “porcina” y cada vez suena más a gripe.
Metro de Madrid cambió hace unos meses la forma de dirigirse a los usuarios de su red metropolitana. El término “viajeros“, usado durante décadas, fue sustituido por “clientes” y desde entonces, la mayor parte de las veces los mensajes de megafonía (muy habituales últimamente por las muchas obras e interrupciones de líneas) vienen encabezados por un “Atención señores clientes”. Es evidente que tal cambio no es casual y que muy al contrario obedece a un cambio de mentalidad: si el viajero/usuario del sistema metropolitano de transportes es un cliente, su satisfacción es un factor fundamental y también lo será la calidad, pero al mismo tiempo también se convierten en cruciales cuestiones como la rentabilidad y el beneficio. (En otras palabras, quizá esta mera palabra “clientes” anuncia una cercana privatización del servicio de Metro madrileño).
Algo muy semejante viene ocurriendo en las universidades públicas españolas: cada vez se contempla más al alumno (y a sus padres, que son quienes pagan la matrícula) como un cliente cuya satisfacción es importante y también como una fuente de ingresos. En el caso de estos centros docentes, el cambio de mentalidad es evidente en el enfoque de los planes de estudio y en las formas de gestión.