Seguir a elenaalemany en Twitter

Archive for the 'Mención literaria' Category

El estilo del escritor

Viernes, Febrero 3rd, 2012

Sobre el estilo del escritor

Intentar añadir estilo es como ponerse un peluquín. A primera vista, el hombre que antes era calvo parece joven e incluso guapo. Pero si se le mira bien –y con un peluquín
la mirada suele detenerse sobre quien lo lleva- su aspecto resulta extraño. El problema no es que no parezca arreglado; lo parece, y no nos queda más remedio que admirar la habilidad del fabricante de pelucas. La cuestión es que no parece él mismo.

William Zinsser, “On Writing Well. The Classic Guide to Writing Nonfiction”,
p.18; traducción mía. A continuación el texto original:

“Trying to add style is like adding a toupee. At first glance, the formerly bald man looks young and even handsome. But at second glance –and with a toupee there is always a second glance- he doesn’t look quite right. The problem is not that he doesn’t look well groomed; he does, and we can only admire the wigmaker’s skill. The point is that he doesn’t look like imself”.

William Zinsser, “On Writing Well. The Classic Guide to Writing Nonfiction”, p.18

Conversaciones librescas

Jueves, Enero 12th, 2012

Hay una conexión secreta entre los libros. Como si conversaran entre sí o sus caminos se cruzaran en algún lugar de un subsuelo libresco imaginario, tipo cuadro de Escher o relato de Borges. En ocasiones sucede que un autor ha digerido a otro a quien leyó hace mucho tiempo y otras simplemente parece que bebieran de las mismas fuentes.

Introduction “How You Stand, How You Move, How You Live”, Missy Vineyard. Da Capo Press; 2007; Cambridge; Massachusets. (pag 1; Libro sobre la Técnica Alexander).

“There is a poster of Michael Jordan on the wall in my teaching room that I like to show my students. Jordan is four feet off the ground, suspended in the air halfway between the foul line from which he has departed and the basket toward which he is aiming and soon to dunk the ball. He is as close to a human bird as I have seen –a massive, four-limbed bird in improbable flight. There are many striking aspects to this picture: Jordan’s height in the air; the distance he has travelled and has yet to travel, airborne, en route to the basket; his strong, upright torso. Most astonishing is the expression on his face. It is apparent that his mind is not focused on his body. He is not feeling what his legs are doing, checking out where his arms are going, or wondering where he will land. His mind is focused on the basket as every part of his body fulfils his purpose in easy and fluid coordination, following the direction of his mind’s intent.
“Wow! How does he do that?” my students ask in a tone of wonder. The next question is spoken slowly, with a distant note of self-reproach: “Why can’t I do that?” (…)

Introduction “On Writing Well- The Classic Guide to Writing Nonfiction”; William Zinsser (Harper Collins; Nueva York; primera edición 1976; edición empleada 2006, con motivo del 30 aniversario de la primera; pp IX-X).

“One of the pictures hanging in my office in mid-Manhattan is a photograph of the writer E.B. White. It was taken by Jill Krementz when White was 77 years old, at his home in North Brooklin, Maine. A white-haired man is sitting on a plain wooden bench at a plain wooden table –three boards nailed to four legs- in a small boathouse. The window is open to a view across the water. White is typing on a manual typewriter, and the only other objects are an ashtray and a nail keg. The keg, I don’t have to be told, is his wastebasket.
Many people from many corners of my life –writers and aspiring writers, students and former students – have seen that picture. They come to talk through a writing problem or to catch me up on their lives. But usually it doesn’t take more than a few minutes for their eye to be drawn to the old man sitting at the typewriter. What gets their attention is the simplicity of the process. White has everything he needs: a writing implement, a piece of paper, and a receptacle for all the sentences that didn’t come out the way he wanted them to.
Since then writing has gone electronic. Computers have replaced the typewriter, the delete key has replaced the wastebasket, and various other keys insert, move and rearrange whole chunks of text. But nothing has replaced the writer. He or she is still stuck with the same old job of saying something that other people will want to read. That’s the point of the photograph, and it’s still the point -30 years later- of this book”.

Teniendo en cuenta que el libro de Zinsser ha vendido más de un millón de ejemplares en Estados Unidos, que se publicó por primera vez en 1976 y que el texto de Vineyard se editó en 2007 es muy posible que Vineyard hubiera leído el libro de Zinsser y se le hubiera quedado en la recámara el recurso de empezar el ensayo con un detalle personal y al mismo tiempo visual y didáctico. Hay decenas de libros que arrancan con una imagen así (supongo), pero la coincidencia me ha hecho gracia.

En ambos casos, empezar el libro con una foto y concretamente con esa es una buena elección: la imagen tiene viveza, convoca a la emoción y detalla los elementos clave de lo que se enseña en el libro: en un caso la relación cuerpo mente y en el otro la escritura. En otras palabras, supone una puerta a lo que se va a encontrar el lector a nivel intelectual y afectivo.

Confesiones de Jackie Kennedy: varios libros en uno

Domingo, Noviembre 6th, 2011

El libro Jacqueline Kennedy. Conversaciones históricas sobre mi vida con John F. Kennedy, recientemente publicado en español y de cuya traducción soy responsable, recoge unas conversaciones de la viuda de Kennedy con Arthur Schlesinger, historiador y asesor de JFK, cuyas grabaciones habían permanecido selladas durante décadas.

Confesiones de Jackie Kennedy

Al cumplirse los 50 años del mandato de JFK su hija Caroline ha decidido sacarlas a la luz. En las conversaciones se tratan las aspiraciones políticas de Kennedy, los primeros años de casados, los hábitos de lectura del presidente, su carácter, sus héroes de la infancia, cómo era la vida en la Casa Blanca y cómo se vivieron desde dentro la revolución cubana o Bahía Cochinos.
Para saber más del libro, pincha aquí.

Escritores

Martes, Septiembre 6th, 2011

-¿Eres escritora?
La voz venía de alguien que estaba a un metro de mí y de cuya presencia no me había percatado, inmersa como estaba en analizar rápidamente varios libros de escritura creativa en inglés antes de decidir cuál o cuáles me llevaba.
Giré la cabeza y vi a un hombre de unos treinta y muchos mal llevados, o cuarenta y pocos llevados normalmente, con gafitas, complexión delgada y mirada fija, fija en mí, la escritora, o mejor dicho, “the writer”, porque estábamos en Nueva York, y “writer” tiene un sentido más amplio en inglés, que incluye por ejemplo a cierto tipo de periodistas. Así que se me preguntaba así, sin anestesia, preámbulo, diván ni micrófono si soy escritora; la pregunta del millón.
Podía haber reaccionado como en el cine clásico inglés con un “disculpe, creo que no hemos sido presentados” o haber soltado el speech filosófico que utilizo a veces y que explica que la gente se define por lo que hace y no por el sustantivo que decide aplicarse, y que entonces, lo relevante es que si escribo y no tanto si soy escritora o no.

Pero el sentido común estuvo esta vez de mi parte (o simplemente quería volver pronto a mi mano a mano con los libros) y me limité a contestar que sí, que era escritora.
Nada grave ni nada espectacular ocurrió al hacer semejante pronunciamiento, ni en el entorno ni en mí misma. Ni me creció la nariz ni sonaron campanas celestiales.
Por su parte, el tipo se limitó a sonreir nerviosamente y me preguntó que qué libro le recomendaba para aprender a escribir.
Acabáramos, pensé, así que era eso. No es que mi talante literario me envuelva como el aroma denso de un perfume, reconocible para los olfatos atentos, incluso en Nueva York, tan lejos de mi contexto natural. Era sólo que en lugar de preguntar a un empleado de la librería se ha acercado a mí porque me ha visto en esta sección.
Debería haber dicho eso tan socorrido de “buena pregunta” para ir ganando tiempo mientras, y respirar hondo y evitar que la responsabilidad me abrumase, dios mío cuántos libros gritando calladamente “cómprame”, “léeme”, “llévame a casa” (como en aquel anuncio de Rodolfo Langostino… cuánta digresión, volvamos al tema), cuánto esfuerzo de los autores para profundizar en algo complejo y transmitirlo lo más claramente posible, cuánta variedad de enfoques, además. Y cuánto libro que es un timo, por otra parte, pero estos se detectan a la legua.
En lugar de recurrir al “buena pregunta”, me limité a escanear la estantería que llevaba analizando un rato con nuevos ojos, centrándome en lo conocido (hasta entonces me había centrado en lo desconocido) y después en lo conocido recomendable.
Te recomiendo este -le dije, mientras le alargaba “Bird by bird” de Anne Lamott-, te transmite todo el entusiasmo que necesitas para ponerte en marcha.
El tipo no parecía necesitar entusiasmo alguno, porque me dijo: Yo más bien necesito técnica, estoy empezando, no sé nada de escritura. ¿No hay un libro clásico de escritura creativa? ¿Un libro que todo el mundo lea?
Sus palabras me hicieron intuir vagamente su confusión mental y lo muy desencaminado que iba en su búsqueda, pero decidí ir a lo práctico y dejar a un lado mi vocación de profesora de trinchera (según la cual debía decirle al interfecto que dedicara un año a leer a los clásicos y un año a llevar un diario y a partir de ahí se plantease comprar libros de escritura creativa).

-Que yo sepa -le dije- no hay un libro que sea la “biblia” de la escritura creativa, pero si estás empezando y quieres técnica a un nivel inicial, yo te recomendaría “Writing Fiction for Dummies“. (Este volumen no lo conocía a fondo, pero otros títulos sobre materias que no controlo como Wordpress o Mind Body Fitness son francamente recomendables; son libros muy útiles para materias que no controlas y a las que no quieres dedicar demasiado esfuerzo; como en realidad era el caso de este chico, según me pareció).
El tipo dio un respingo interno (era de ese tipo de persona) y me dijo que por principio no le gustaban esos libros.
-Fair enough, -pensé para mí-. A eso se arriesgaba él al pedir un libro básico para principiantes a una desconocida y a eso te arriesgabas tú al sugerírselo. No pasa nada, -me digo- el tipo no se ha ofendido demasiado (aparentemente), así que actúo un poco como si lo de los Dummies hubiera sido una broma y vuelvo a posar los ojos en la estantería.
-Entonces, veamos. Entre las cosas más importantes de la narrativa se encuentra construir tu propia voz -le digo mientras le alargo un libro- y el trabajo con el argumento y la construcción de personajes -le acerco otro.
A los autores concretos de estos dos libros no los conozco, pero he estado ojeando el índice y el enfoque es bueno. Las editoriales son solventes y los currículos de los autores los presentan como exitosos y conocidos en el ámbito norteamericano.

Al tipo se le ilumina la cara y se pone a ojearlos.
Yo vuelvo a lo mío y a los pocos minutos me dice que se ha decidido por el de construir la propia voz y que gracias. Le digo que de nada mientras pienso que en el fondo me está dando la razón: no es tanto que necesite técnica (ya la necesitará), sino que precisa lecturas de buenas novelas y sobre todo mucha escritura (el diario del que hablaba), pero en cierta forma me alegra su elección, porque si el libro es bueno le hará plantearse qué cosas le importan, por qué le importan y desde dónde las quiere contar. El resto vendrá después, si es que persiste en su afición y su empeño.
Salgo del Barnes&Noble de seis plantas de Union Square con una anécdota curiosa, un cierto estado de ánimo y unos cuantos libros, pero eso ya es otra historia.

Redes sociales: apocalípticos e integrados

Miércoles, Mayo 18th, 2011

En relación a esto de las redes sociales (Facebook, Twitter y demás) como en todo fenómeno emergente (o emergido ya) hay posiciones típicas de apocalípticos e integrados como decía Umberto Eco.
Como fundamento para tener una postura integrada cabe citar la info de este blog, y también cabe citar este post de Mi no entender, que presenta sin embargo una pizca de sorna como acostumbra hacer Elsinora.
Ejemplos de apocalípticos hay muchos, pero he aquí el comienzo de uno especialmente encendido de Pedro G. Cuartango, titulado “Trending topic”, publicado en Orbyt y tuiteado el 17/05/2011 por @pedroj_ramirez (lástima que sea de pago; yo lo leí en Twitter sin problemas).

Por mi parte, tengo mis días apocalípticos y mis días integrados, e incluso momentos de uno y otro tipo (me habitan multitudes, que decía Walt Whitman). En mis días de entusiasmo sobre las redes sociales reparo en coincidencias curiosas que me han brindado la oportunidad de relacionarme de repente con gente de la que no sabía nada desde hacía mucho tiempo o me maravillo viendo lo fácil que es seguir a personas interesantes en Twitter, lo accesible que resulta el sistema y la variedad de enfoques que uno puede tener.
En los días menos pro-redes sociales, recuerdo tantos casos en los que un desafortunado comentario en el estado de Facebook ha traído problemas matrimoniales o laborales a más de uno, o los momentos en que un desafortunado post ha arrastrado un chorro de trolls a tu sitio o la insana competitividad que tienden a fomentar los sistemas de atribución de estrellitas o la comparación de estadísticas de entrada.

Y muchos días, mi propia exposición a Twitter, diversos blog, periódicos digitales, estadísticas de tráfico e iconos de “Me gusta” como lectora y redactora me genera un estado de desasosiego que define perfectamente el título de un cuento que escribió hace años un amigo: “Miles de extraños me empujan”. (Fue para la primera edición del concurso de relato Javier de Mier, si la memoria no me falla; aquí van las bases para la convocatoria de este año).

A pares: Inmersiones posibles (crítica de libros)

Jueves, Diciembre 31st, 2009

Leo a la vez (o casi) dos libros sobre aprendizaje/enseñanza, ambos escritos por norteamericanos cincuentones.
Uno se llama “Si quieres, puedes” y lo firma Richard Vaughan, profesor de inglés y director de varias empresas dedicadas a la enseñanza del inglés en España (Aprende inglés TV, Vaughan Town, Radio Vaughan). El otro libro tiene por título “Inmersión total”, expone un nuevo enfoque para la natación y lo firman Terry Laughlin y John Delves.
Ambos libros están bien escritos y son recomendables en sus campos respectivos. Estos títulos comparten tres rasgos fundamentales: el afán numérico de los norteamericanos (siempre hay horas dedicadas a algo, número de brazadas, número de largos), un enfoque pop (hay que dirigirse a la mayoría, ser claro; adoptar un lenguaje que todos entiendan) y luego un cierto compromiso con el descubrimiento propio. Es como si pensaran, vale, tengo que ser entendible y persuasivo, tengo que seducir, pero no a costa de decir cosas falsas o de hacer propuestas que no funcionen. Ambos tienen algo de iluminados en el buen sentido (un anglosajón hablaría de “inspiring approach” o incluso “inspiring author”).

En “Si quieres, puedes” el aspecto ‘pop‘ se combina con una llamada a la disciplina. El punto ‘pop’ hace que incluya ilustraciones, ejemplos y que se esfuerce en muchos momentos por convencer (la persuasión de Vaughan es audiovisual) y que introduzca unos poemas en español francamente malos pero eficaces a su manera (leemos a un mal poeta desde el punto literario pero a un hablante no nativo muy capaz). La vocación marcial de Vaughan, combinada con un afán de contabilizar horas dedicadas a vocabulario, horas dedicadas a gramática; sus propias horas dedicadas a preparar material didáctico, ese elogio de la disciplina aflora con mucha frecuencia en forma de llamada a repetir estructuras gramaticales.
Vaughan sostiene que el aprendizaje de un segundo idioma a partir de los 6 años exige una inversión en tiempo, dinero y energía muy importante, en torno a las 3000 horas o los 30.000 euros (en una combinación de tiempo y esfuerzo). En definitiva, como una licenciatura en una universidad privada.
Las enseñanzas básicas de Vaughan se resumen en que es prioritario desarrollar el oído para poder entenderlo todo a la primera, dedicar muchas horas a la gramática básica (memorizar estructuras y repetirlas; que la gramática nos sirva de soporte y no de obstáculo), y hablar en inglés todo lo posible, uno solo, a una amiga imaginaria que vive en nuestro cuarto, a un copiloto invisible que nos acompaña cuando vamos en coche, leer en voz alta todo tipo de textos… y fundamental, perder el miedo al ridículo, ya que el secreto está en practicar sin parar.
Curiosamente Vaughan desaconseja vivamente leer buena literatura o literatura clásica en inglés como forma de mejorar el vocabulario, porque considera que es contraproducente, ya que la mayoría del vocabulario y las estructuras empleadas no tienen nada que ver con el inglés hablado contemporáneo. Aconseja vivamente sin embargo leer best sellers en inglés: libros que “enganchen”, cuya trama se pueda seguir por más que haya palabras que no se entiendan y que emplean los términos y la gramática más frecuentes (he aquí de nuevo el enfoque pop).

Laughlin, que ha elegido un título tomado de los cursos de idiomas (Inmersión total), expone al lector su descubrimiento de una forma de nadar que remeda las características hidrodinámicas de peces y barcos. A grandes rasgos, lo que sostiene Laughlin es que hay que nadar estirados para formar una figura delgada y larga, aprovechar la flotabilidad de la “boya” de los pulmones y estar el máximo tiempo posible sobre los costados ya que deslizan mejor y oponen menor resistencia al agua (“nadar a través de un agujero” es la metáfora que utiliza). Los brazos sólo “agarran” y no tiran, ya que el tirón parte de los músculos más fuertes del cuerpo: glúteos y músculos de las caderas en lugar de estar originado por los “débiles” músculos de los hombros. Las teorías (o el descubrimiento) de Laughlin se parecen mucho a las de la Técnica Alexander, pero en ellas hay un esfuerzo visible por volverse empíricas, explicables, medibles.
Así, también la IT (Inmersión Total; TI en sus siglas inglesas) es consciente de que los malos hábitos son persistentes, pero en lugar de abordarlos indirectamente como en la TA (“hay que dejar de hacer lo incorrecto para que lo correcto suceda”, dice F. M. Alexander respecto a su técnica de inhibición o parada) descompone o deconstruye las técnicas de crol en una serie de ejercicios que están lo bastante alejados de la forma de nadar en sí para no convocar los viejos hábitos de natación (cabeza levantada, piernas tensas que no paran de batir, cuerpo mal alineado y que no flota bien).

Otro elemento esencial de la natación de Laughlin es mantener el juego de los brazos en el cuadrante superior del cuerpo el máximo tiempo posible y ya en un orden de cosas más amplio el trabajo de la percepción sensorial: el monitor de natación sostiene que nadar (bien) tiene más que ver con mantener una buena forma (gracias a la orientación que proporciona un sistema nervioso “bien engrasado”) que con estar en buena forma. En definitiva, el estilo de natación que defiende busca la fluidez y no el esfuerzo.
Y la fluidez con el inglés según Vaughan pasa indefectiblemente por el esfuerzo.

Ficha completa:

Inmersión Total. Un método revolucionario para nadar mejor, más rápido y más fácilmente. Terry Laughlin y John Delves. Traducción Laura López Bonilla. 326 pgs. Paidotribo. 2008, Barcelona.
Si quieres, puedes. Richard Vaughan. 254 pgs. Editorial Libros libres. 2009, Madrid.

Imprimir

El currículum de Faulkner según él mismo

Jueves, Julio 9th, 2009

El director de la revista Forum pidió a William Faulkner un currículum antes de publicar su relato “A Rose for Emily”. En aquel tiempo el escritor ya había publicado “El ruido y la furia” y era conocido. No muy dado a hablar de sí mismo y posiblemente irritado por ser tratado como un principiante, envió lo que viene a continuación.

“(Primeros de 1930) Al director.

Nacido macho y soltero a temprana edad en Mississippi. Dejó la escuela al cabo de cinco años en el séptimo grado. Consiguió empleo en el banco del abuelo y aprendió el valor medicinal de su licor. El abuelo creyó que lo había hecho el conserje. Éste fue tratado severamente. Vino la guerra. Le gustó el uniforme británico. Se alistó a la comisión RFC, como piloto. Se estrelló. Costó 2000 libras esterlinas al gobierno británico. Continuó como piloto. Se estrelló. Costó 2000 libras esterlinas al gobierno británico. Desistió. Costó 84,30 dólares al gobierno británico. Dijo el rey: ‘bien hecho’. Regresó a Mississippi. La familia le consiguió un empleo: administrador de correos. Dimitido por acuerdo mutuo por parte de dos inspectores; acusado de arrojar todo el correo recibido a la basura. Nunca se comprobó cómo dispuso del correo saliente. Los inspectores se llevaron un chasco. Cobró 700 dolares. Marchó a Europa. Conoció a un hombre llamado Sherwood Anderson. Dijo: ‘¿Por qué no escribir novelas? A lo mejor no tengo que trabajar’. Lo consiguió. “La paga de los soldados”. Lo consiguió. “Mosquitos”. Lo consiguió. “El ruido y la furia”. Lo consiguió. “Santuario”, que aparecerá el año próximo. Actualmente vuela de nuevo. 32 años de edad. Posee una máquina de escribir que maneja él mismo”.

“Cartas escogidas” de William Faulkner, citado en la p. 45 de “La biblioteca ideal” de la editorial Planeta (Barcelona, 1993).

Imprimir

“El sueño de Jeremy” de Carole Matthews

Viernes, Julio 3rd, 2009

Acaba de publicarse mi traducción de la novela de la escritora británica Carole Matthews “The Difference a Day Makes”. La versión española se titula “El sueño de Jeremy”, por dos razones fundamentales: en castellano, la expresión “la diferencia que supone un día” es extraña y por otra parte, en la novela en realidad los cambios importantes no se reducen a un día, sino a un proceso gradual. En realidad, la protagonista se ve de repente viviendo el sueño de su marido, Jeremy, justo antes de que éste muera.

Sinopsis (contraportada del libro)

“Amy y Jeremy llevan una fastuosa vida de jóvenes ejecutivos de televisión. Viven en una lujosa casa de Notting Hill, y sus hijos se educan en uno de los mejores colegios de Londres. Todo da un vuelco el día en que a Jeremy le detectan un problema cardiaco y deciden cambiar su estresante vida en la urbe por una bucólica existencia en un pueblecito de York. Pero Jeremy muere y Amy se encuentra sin trabajo y con una casa que no puede mantener. De vuelta a Londres, Amy descubre que ya no está dispuesta a aguantar jefes ni a pagar alquileres desorbitados. En el campo, un apuesto veterinario la espera”.

“Un cuento dulce y conmovedor sobre el amor verdadero, la auténtica amistad y la vida real. Ten a mano un paquete de kleenex”. Heat

“Una buena dosis de carcajadas y sorpresas” Chicago Sun-Times

Editado por Punto de Lectura.

Autora Carole Matthews
Título original: The Difference a Day Makes
Diseño de cubierta: María Pérez-Aguilera
ISBN 978-84-663-2292-8
Primera edición: junio 2009.
PVP 6 €

Imprimir

Creatividad para tiempos de crisis

Martes, Febrero 10th, 2009

Con permiso del escritor Felipe Montes, autor de Taller de escritura 1303 ejercicios de creación literaria, publicado en Berenice (Córdoba, 2008; 156 pags; 16€), vayan estas propuestas de escritura para todos los gustos.

  • “El gabinete del científico: escribe un relato de una madrugada durante la cual un científico hace un descubrimiento inusual” (op. cit. pg 20).  Aquí cabe escribir un relato para el Doctor Bacterio, para un personaje más a lo Julio Verne o incluso construir un relato en el que lo alegórico predomine sobre lo científico.
  • “El grupo aprende. Un grupo en una situación especial va adquiriendo conocimientos conforme pasan distintos eventos. Pero cada aprendizaje tiene un costo” (op. cit. pg 20). Esta base argumental sustenta cosas tan aparentemente dispares como el programa “Fama a bailar” y el Antiguo Testamento.
  • “Encantados. Escribe una historia sobre un grupo que está detenido y no puede avanzar” (op. cit. pg 20). Para este supuesto me vienen a la cabeza varios casos reales, pero eso es otro asunto.
  • “Encuesta. Escribe una encuesta absurda. Ahora pide a otras personas que la respondan” (op. cit. pg 21).
  • “Subterfugio. Escribe la historia de una persona que se vale de un objeto sencillo para evitar la vida” (op. cit. pg 21). Casos como éste conocemos muchos en el ámbito real, pero en fin.
  • Tres maestros. Elige a tres personas de cualquier periodo de la historia para recibir clases de ellos. Narra las clases recibidas” (op. cit. pag 69). Como ocurría en el primer ejercicio, esta propuesta es muy flexible respecto al tono y a la naturaleza de la “maestría” en cuestión. También cabe narrar las clases recibidas poniendo su contenido en tela de juicio o alternando dos voces con puntos de vista opuestos.

Los ejercicios anteriores pertenecen a una sección del libro llamada “Ejercicios instantáneos” que tiene como objetivo ayudar al escritor a ponerse en marcha. El famoso “miedo al folio en blanco” es una de las trabas más importantes con las que se encuentra el escritor, especialmente cuando ha perdido la ingenuidad inicial como lector y se exige mucho. La tesis de Montes y la de otros muchos profesores de escritura creativa es que conviene crear las condiciones para facilitar que el escritor “se tire a la piscina” y una vez allí decida hacia dónde quiere ir y usando qué estilo.

En mi opinión el secreto de la escritura es precisamente saber gestionar la tensión entre la creatividad (ese afán de explorar y probar) y la exigencia intelectual y artística respecto a lo que se tiene entre manos. El equilibrio entre esas dos fuerzas es el estado ideal, pero es díficil de conseguir.

Sea como fuere, es muy divertido coger lápiz y papel y ponerse a la tarea para ver qué sale y para observar qué resortes se nos ponen en marcha durante el proceso. Si os animáis a probar, estaré encantada de publicar vuestras tentativas si me las mandáis vía comentario.

El libro (que ya hemos recomendado en un artículo previo) consta de 13 capítulos, cuyos títulos reproduciremos próximamente.

Imprimir

Tirando del hilo editorial

Miércoles, Noviembre 26th, 2008

Consultar las novedades editoriales del mercado español produce reacciones muy distintas según el papel de la persona que lo lea. El editor de un sello alternativo no lo verá del mismo modo que el presidente de un grupo editorial mientras que la mirada del escritor inédito tendrá una cierta dosis de resquemor. En mi caso, dado que tengo contacto con los libros desde el lado de la autoría, la edición y como lectora la sensación es compleja.Sea como fuere, cabe también realizar una lectura mucho más superficial que consista simplemente en leer los títulos y dejarse llevar por sus ecos y sugerencias. A continuación reproduzco algunos títulos que me parecen sugerentes per se.

  • El pequeño gran libro de la ignorancia. John Lloyd y John Mitchinson, traducido por Remedios Diéguez; Paidós.
  • El club de la hipotenusa. Claudi Alsina Catalá; Ariel.
  • Un mundo sin quejas. Will Bowen; Grijalbo Mondadori.
  • Lo que decimos, se hace. Noam Chomsky; Península, S.A.
  • Los objetos nos llaman. Juan José Millás. Seix Barral.
  • Los hombres que no amaban a las mujeres. Stieg Larsson; Destino.
  • Todo eso que tanto nos gusta. Pedro Zarraluki; Destino.
  • Eres bella y brutal. Rebeca Tabales; Algaida (premio Ateneo Joven de Sevilla).
  • Mis mil primeras palabras. Adell, Montse; Ediciones Beascoa.
  • Esperando el porvenir Carmen Martín Gaite; Punto de lectura.
  • Tirando del hilo Carmen Martín Gaite; Punto de lectura.

Tejiendo los textos-origen podemos llegar a distintos lugares o textos de llegada. Propongo el siguiente texto-término.


Llegado el caso, si tuviera que pronunciar ese discurso, entre Mis mil primeras palabras habría, seguro, una mención a Todo eso que tanto nos gusta (no especifico, porque no sé si habrá niños entre el público), amén del deseo de conseguir, algún día, Un mundo sin quejas (ya sabes que Lo que decimos, se hace, a veces), y el reconocimiento de que eres Eres bella y brutal como lo pudieron ser y lo siguen siendo Los hombres que no amaban a las mujeres. Dicho esto me sería fácil continuar, pues como coautor de El pequeño gran libro de la ignorancia soy persona de recursos y tengo no pocas nociones respecto a Cómo hablar de los libros que no se han leído (modestamente, soy un experto en ello) y además siento que Los objetos nos llaman, cuestión que no podría dejar de tratar entre mis mil primeras palabras del discurso inaugural de El club de la hipotenusa, club dedicado a esta comunicación con los objetos a partir de la geometría. De manera que aquí me quedo, Esperando el porvenir y Tirando del hilo, como diría aquella.

Caben otras muchas combinaciones. Si tienes una propuesta, nos gustará poderla leer.

Imprimir