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Archive for the 'Reseña de libro' Category

Conversaciones librescas

Jueves, Enero 12th, 2012

Hay una conexión secreta entre los libros. Como si conversaran entre sí o sus caminos se cruzaran en algún lugar de un subsuelo libresco imaginario, tipo cuadro de Escher o relato de Borges. En ocasiones sucede que un autor ha digerido a otro a quien leyó hace mucho tiempo y otras simplemente parece que bebieran de las mismas fuentes.

Introduction “How You Stand, How You Move, How You Live”, Missy Vineyard. Da Capo Press; 2007; Cambridge; Massachusets. (pag 1; Libro sobre la Técnica Alexander).

“There is a poster of Michael Jordan on the wall in my teaching room that I like to show my students. Jordan is four feet off the ground, suspended in the air halfway between the foul line from which he has departed and the basket toward which he is aiming and soon to dunk the ball. He is as close to a human bird as I have seen –a massive, four-limbed bird in improbable flight. There are many striking aspects to this picture: Jordan’s height in the air; the distance he has travelled and has yet to travel, airborne, en route to the basket; his strong, upright torso. Most astonishing is the expression on his face. It is apparent that his mind is not focused on his body. He is not feeling what his legs are doing, checking out where his arms are going, or wondering where he will land. His mind is focused on the basket as every part of his body fulfils his purpose in easy and fluid coordination, following the direction of his mind’s intent.
“Wow! How does he do that?” my students ask in a tone of wonder. The next question is spoken slowly, with a distant note of self-reproach: “Why can’t I do that?” (…)

Introduction “On Writing Well- The Classic Guide to Writing Nonfiction”; William Zinsser (Harper Collins; Nueva York; primera edición 1976; edición empleada 2006, con motivo del 30 aniversario de la primera; pp IX-X).

“One of the pictures hanging in my office in mid-Manhattan is a photograph of the writer E.B. White. It was taken by Jill Krementz when White was 77 years old, at his home in North Brooklin, Maine. A white-haired man is sitting on a plain wooden bench at a plain wooden table –three boards nailed to four legs- in a small boathouse. The window is open to a view across the water. White is typing on a manual typewriter, and the only other objects are an ashtray and a nail keg. The keg, I don’t have to be told, is his wastebasket.
Many people from many corners of my life –writers and aspiring writers, students and former students – have seen that picture. They come to talk through a writing problem or to catch me up on their lives. But usually it doesn’t take more than a few minutes for their eye to be drawn to the old man sitting at the typewriter. What gets their attention is the simplicity of the process. White has everything he needs: a writing implement, a piece of paper, and a receptacle for all the sentences that didn’t come out the way he wanted them to.
Since then writing has gone electronic. Computers have replaced the typewriter, the delete key has replaced the wastebasket, and various other keys insert, move and rearrange whole chunks of text. But nothing has replaced the writer. He or she is still stuck with the same old job of saying something that other people will want to read. That’s the point of the photograph, and it’s still the point -30 years later- of this book”.

Teniendo en cuenta que el libro de Zinsser ha vendido más de un millón de ejemplares en Estados Unidos, que se publicó por primera vez en 1976 y que el texto de Vineyard se editó en 2007 es muy posible que Vineyard hubiera leído el libro de Zinsser y se le hubiera quedado en la recámara el recurso de empezar el ensayo con un detalle personal y al mismo tiempo visual y didáctico. Hay decenas de libros que arrancan con una imagen así (supongo), pero la coincidencia me ha hecho gracia.

En ambos casos, empezar el libro con una foto y concretamente con esa es una buena elección: la imagen tiene viveza, convoca a la emoción y detalla los elementos clave de lo que se enseña en el libro: en un caso la relación cuerpo mente y en el otro la escritura. En otras palabras, supone una puerta a lo que se va a encontrar el lector a nivel intelectual y afectivo.

Cuaderno de lecturas: escritura, velocidades y hemisferios cerebrales

Domingo, Diciembre 25th, 2011

Soy una lectora caótica en impulso y bastante analítica en el proceso. Tiendo a leer muchos libros a la vez, especialmente si son de no ficción, porque todas las ideas que encierran me motivan (con las novelas es un poco distinto: nunca me siento inclinada a leer tantas a la vez; las historias piden cierta exclusividad/fidelidad; por otra parte llevo un par de años o más mucho más interesada por el ensayo que por la narrativa) pero ese entusiasmo y esa urgencia inicial no me impiden leerlos en profundidad y con capacidad analítica (o eso espero).

Suelo leer por áreas temáticas. Tengo mis rachas: un mes me apetece mucho psicología y me zambullo en los tipos psicológicos de Brystol-Myers y sus revisores (”¿De qué tipo soy?” Renee Baron); y comunicación no verbal y libros sobre fuerza de voluntad (“Willpower: Rediscovering the Greatest Human Strength” de Baumaster y Tierney) y estilos afectivos (“The five love languages” de Gary Chapman) o Daniel Kahneman (“Thinking, Slow and Fast”), mientras que otro mes lo que me atrae intensamente es la reeducación postural, el fitness, yoga y técnicas de relajación y otro me apetece muchísimo escritura creativa y me sumerjo en libros sobre el argumento y el personaje, títulos con consejos sobre cómo escribir y demás.

Releyendo el párrafo anterior se me ha ocurrido que es difícil establecer si simplemente me atrae un tema ese mes y un libro lleva a otro y el otro al siguiente, a veces vía recomendaciones de Amazon y otras a través de las propias recomendaciones del autor del libro 1. En realidad todo parece una gran conversación con ecos sobre diversas paredes que hacen resonar la voz con un matiz ligeramente distinto. (Y la relación entre los ecos muchas veces no es lineal, por ejemplo, mi última oleada de lecturas sobre psicología la motivó la lectura de “Plot versus Character” (o Argumento frente a personaje, un libro sobre cómo escribir ficción) de Jeff Gerke; en la parte de construcción de psicología del personaje recomienda un par de libros sobre tipos psicológicos que he comprado y que engarzan con otras lecturas previas mías sobre el tema, trazando como una especie de mapa de reverberaciones con recovecos inesperados hacia la derecha y la izquierda).

Y esto me lleva a otra pregunta, el hecho de que haya un único efecto eco o veintitrés (que me quede contenta con dos libros sobre un tema o me sienta impulsada a leer mucho más), ¿de qué depende más, del interés intrínseco que tiene para mí ese tema, o de las recomendaciones de lectura del primer libro o del contenido de “Lectores que han comprado este libro también han considerado interesantes…” en Amazon? ¿o de cómo me haya levantado esa mañana de la cama? Supongo que todo influye pero que es realmente difícil determinar en qué medida.

Con frecuencia me digo a mí misma (habla el hemisferio izquierdo) que este dejarse llevar por el entusiasmo lector y comprar y empezar a leer varios libros a la vez no es una metodología demasiado buena, porque algunos títulos quedan a medio leer en la mesilla o el Kindle (y esto me produce cierta desazón y cierta sensación de no estar haciéndolo como se supone que lo debo hacer) y porque posiblemente lecturas más reposadas, tomando notas y dejando posar lo leído, tendrían mejores resultados (en términos de cerebro izquierdo; a mi cerebro derecho le encanta “picotear”), pero esta metodología mía tiene una ventaja muy buena o en realidad dos.

Por una parte, te permite encontrar -en realidad, propiciar- “coincidencias” afortunadas, como por ejemplo descubrir que el libro “The 90-Day Novel. Unlock the Story Within” de Alan Watt que estás leyendo ahora aplica algo sobre lo que has estado leyendo hace dos días en el libro de Kahneman “Thinking, Slow and Fast”. Kahneman sostiene que hay dos formas básicas de pensar, una intuitiva y rápida y otra lenta y analítica; la primera correspondería grosso modo al hemisferio izquierdo (en realidad a una parte de él, supongo) y la otra, lenta, sería la que nos permite hacer cosas como cálculos complicados y que hace disminuir nuestra energía y nos hace dilatar las pupilas.
Pues bien, el escritor y profesor de escritura creativa Alan Watt sostiene que si le damos a nuestra mente rápida (el subconsciente, el hemisferio derecho) la oportunidad de trabajar a sus anchas durante el tiempo suficiente es mucho más factible escribir una novela (o llevar a buen término cualquier tarea creativa complicada) y que el inconsciente nos transportará y nos garantizará que encontramos un buen conflicto en términos narrativos y un buen tema en términos de contenido a nivel personal. Y una gran satisfacción, sobre todo.

Lo que viene a contar Watt (con un apellido tan energético no me extraña que el tipo tenga fuerza para dar y tomar) es que el Storytelling (contar historias, la imaginación, la creatividad) se basa en el hemisferio derecho y que el típico perfeccionismo o capacidad de análisis del escritor sólo sirve para coartarlo. El perfeccionismo o el pulido debe llegar cuando todo el borrador esté puesto por escrito, es decir el “slow thinking” de Kahneman debería estar calladito hasta que el primer borrador tome cuerpo, porque la mente analítica tiene dos características muy molestas: tiende a censurar todo aquello que no satisface su exigente criterio (para eso le pagan, por otra parte) y consume mucha energía.

Explicado en términos sencillos el “fast thinking” viene a ser el procesador mental que traemos por defecto los humanos, rápido y perfectamente funcional en muchas situaciones (la mayoría si no he entendido mal) y el “slow thinking” sería como un programa compensador, una especie de antivirus destinado a revisar procesos más complejos y determinar si son correctos o no. O mejor, una especie de auditor interno que trabaja lento, lo pone todo un poco patas arriba para investigar y termina presentándonos algunas conclusiones interesantes pero con un coste en tiempo, energía y recursos considerable.

Las coincidencias en mis lecturas no terminan aquí, pero por algún lugar hay que cortar. Seguiremos informando.

Confesiones de Jackie Kennedy: varios libros en uno

Domingo, Noviembre 6th, 2011

El libro Jacqueline Kennedy. Conversaciones históricas sobre mi vida con John F. Kennedy, recientemente publicado en español y de cuya traducción soy responsable, recoge unas conversaciones de la viuda de Kennedy con Arthur Schlesinger, historiador y asesor de JFK, cuyas grabaciones habían permanecido selladas durante décadas.

Confesiones de Jackie Kennedy

Al cumplirse los 50 años del mandato de JFK su hija Caroline ha decidido sacarlas a la luz. En las conversaciones se tratan las aspiraciones políticas de Kennedy, los primeros años de casados, los hábitos de lectura del presidente, su carácter, sus héroes de la infancia, cómo era la vida en la Casa Blanca y cómo se vivieron desde dentro la revolución cubana o Bahía Cochinos.
Para saber más del libro, pincha aquí.

Las firmas de Goethe

Jueves, Junio 9th, 2011

La escena es probablemente falsa, pero igualmente sugerente: Un derrotado Goethe regresa en 1774 a Franckfurt con su padre en una calesa, convencido de su falta de talento como poeta o dramaturgo (”mi poesía es cosa de niños”), y deprimido por un amor frustrado, el suicidio de su mejor amigo estudiante de leyes como él en Wetzlar y por un absurdo duelo que ha acabado con sus huesos en una celda.

Al tratar de atravesar Franckfurt a Goethe padre e hijo les sale al paso una muchedumbre de gente que ocupa las calles e impide a los caballos avanzar. Goethe se baja a investigar y sus pasos le llevan hasta una pequeña librería. El gentío lo forman lectores que reclaman un ejemplar de un libro agotado… Goethe se hace con uno -los ejemplares no tienen portada, sólo páginas en blanco en cubierta y contracubierta- y descubre que es la versión impresa de sus “Cuitas del joven Werther”, obra de la que sólo había una copia manuscrita que él regaló a Charlotte Buff, su amada Charlotte Buff. Ahí está su nombre claramente escrito. Las masas reclaman su libro. De repente un antiguo compañero de clase le reconoce y le llama por su nombre. Todos quieren un autógrafo. Goethe termina subiéndose al techo del coche de punto para ir firmando ejemplares de su Werther a los lectores (unos lectores fans muy adultos para el estándar actual, o eso me pareció).
En un momento dado, el padre de Goethe le dice muy orgulloso a una mujer que tiene al lado “es mi hijo”. Y así se cierra una escena que puede ser contrapunto a las firmas de los autores consagrados en la Feria del Libro de Madrid de estos días. Al final de la película se nos advierte que las “Cuitas del joven Werther” fue un libro muy exitoso y que provocó una ola de suicidios.

La escena descrita pertenece a la película alemana “Goethe!” de Philipp Stölzl (con guión de Christoph Müller, Alexander Dydyna y Stölzl) que abrió el 13º Festival de cine alemán en Madrid, proyectado en el cine Palafox entre el 31 de mayo y el 4 de junio. La película está bien dirigida e interpretada, estupendamente ambientada, cuenta con una estupenda fotografía inspirada en Caspar David Friedrich y es básicamente entretenida y amena, pero no deja de ser un blockbuster a la alemana.
Para saber más pincha aquí.

La metáfora afortunada de Masaru Emoto y sus cristales de agua

Domingo, Marzo 6th, 2011

Las metáforas del agua de Masaru Emoto: Se non è vero è ben trovato

A veces una metáfora afortunada resulta más contundente que un puñado de conclusiones científicas rigurosas. En “Mensajes del agua. La belleza oculta del agua ” (11ª edición; La liebre de Marzo, Barcelona, 2010; 143 pag; 25 €) el japonés Masaru Emoto retrata moléculas congeladas de aguas de distintas procedencias y sometidas a distintos tratamientos (voz humana, distintas clases de música y cánticos, introducción de mensajes escritos en distintos idiomas) y concluye (o mejor dicho en su caso de razonamiento-metáfora visual: muestra de forma gráfica) que el agua es muy sensible a la naturaleza del lugar del que procede y a las condiciones ambientales y que sometida a una música clásica o a un cántico espiritual las aguas dañadas pueden recuperar una bella estructura geométrica y de alguna forma “regenerarse”.

Sostiene finalmente Emoto que, por tanto, dado que los humanos somos en un 70% agua, los mismos procedimientos generadores de armonía que mejoran el estado del agua podrían mejorar el estado del ser humano.
En realidad lo que se puede inferir es que nuestras moléculas de agua congeladas tendrían una apariencia más geométrica al microscopio y Emoto supone que eso sería señal de estar ante un ser humano más armónico, ya que asocia belleza y felicidad, belleza y bien; por otra parte habría que ver cuánto dura el efecto “organizador” de la música clásica o de los cánticos espirituales en las moléculas humanas).
De forma más detallada lo que hizo Masaru Emoto fue comprobar en el microscopio que las moléculas heladas de aguas de manantial tenían una estructura muy armónica y geométrica mientras que las aguas tratadas de grandes urbes tenían una estructura molecular caótica, fea y desordenada. Sometió aguas a distintos tipos de sonidos (cánticos espirituales, música clásica y heavy metal) y vio de nuevo que los sonidos armónicos daban moléculas geométricas y los sonidos estridentes daban moléculas informes y feas. Hizo el mismo experimento metiendo rollos de papel con mensajes escritos positivos y negativos y volvió a ver que el agua tenía una estructura bonita para palabras como “gracias” y fea con palabras como “demonio“. Es muy curioso ver cómo el experimento con los vocablos japonés, francés, inglés y alemán para “gracias” daban estructuras diferentes pero parecidas, con mayores semejanzas entre las lenguas romances entre sí y las sajonas entre sí, lo que haría pensar en que el agua es sensible a las similitudes fonéticas; pero entonces, ¿cómo explicar que el agua reaccione también a los textos escritos?; sea como fuere, he aquí un territorio inexplorado y rompedor para los estudios de lenguas comparadas. Emoto puso asimismo botellas de agua en colegios y los niños le gritaron palabras negativas o le dijeron cosas positivas y la estructura se modificó según lo esperado. Las objeciones a su procedimiento son muchas y bastante obvias, porque todo el planteamiento tiene un punto pueril aunque bienintencionado y poético: ¿el agua entiende todos los idiomas?;¿y todas las grafías?; ¿cómo influyen otros factores como la altitud, la temperatura, el timbre de la voz que dice “gracias” o “demonio”, el procedimiento para congelar el agua, teñirla y verla al microscopio? ¿Una estructura más geométrica y bella es siempre sinónimo de mejor calidad química o bioquímica o es sólo un prejuicio platónico incomprobable?
Resulta evidente que las técnicas y métodos de Masaru Emoto son muy poco científicas y sin embargo, al observar las fotografías de los cristales de agua uno piensa que hay algo intrínsecamente bello en sus imágenes y propuestas y siente que hay algo intrínsecamente acertado en sus intuiciones y conclusiones.
En “El poder curativo del agua” (coescrita con Jürgen Fliege; Obelisco, 2006, Barcelona, 144 pag; 21 euros) las reflexiones son parecidas pero van un paso (un vaso) más allá.

A pares: Inmersiones posibles (crítica de libros)

Jueves, Diciembre 31st, 2009

Leo a la vez (o casi) dos libros sobre aprendizaje/enseñanza, ambos escritos por norteamericanos cincuentones.
Uno se llama “Si quieres, puedes” y lo firma Richard Vaughan, profesor de inglés y director de varias empresas dedicadas a la enseñanza del inglés en España (Aprende inglés TV, Vaughan Town, Radio Vaughan). El otro libro tiene por título “Inmersión total”, expone un nuevo enfoque para la natación y lo firman Terry Laughlin y John Delves.
Ambos libros están bien escritos y son recomendables en sus campos respectivos. Estos títulos comparten tres rasgos fundamentales: el afán numérico de los norteamericanos (siempre hay horas dedicadas a algo, número de brazadas, número de largos), un enfoque pop (hay que dirigirse a la mayoría, ser claro; adoptar un lenguaje que todos entiendan) y luego un cierto compromiso con el descubrimiento propio. Es como si pensaran, vale, tengo que ser entendible y persuasivo, tengo que seducir, pero no a costa de decir cosas falsas o de hacer propuestas que no funcionen. Ambos tienen algo de iluminados en el buen sentido (un anglosajón hablaría de “inspiring approach” o incluso “inspiring author”).

En “Si quieres, puedes” el aspecto ‘pop‘ se combina con una llamada a la disciplina. El punto ‘pop’ hace que incluya ilustraciones, ejemplos y que se esfuerce en muchos momentos por convencer (la persuasión de Vaughan es audiovisual) y que introduzca unos poemas en español francamente malos pero eficaces a su manera (leemos a un mal poeta desde el punto literario pero a un hablante no nativo muy capaz). La vocación marcial de Vaughan, combinada con un afán de contabilizar horas dedicadas a vocabulario, horas dedicadas a gramática; sus propias horas dedicadas a preparar material didáctico, ese elogio de la disciplina aflora con mucha frecuencia en forma de llamada a repetir estructuras gramaticales.
Vaughan sostiene que el aprendizaje de un segundo idioma a partir de los 6 años exige una inversión en tiempo, dinero y energía muy importante, en torno a las 3000 horas o los 30.000 euros (en una combinación de tiempo y esfuerzo). En definitiva, como una licenciatura en una universidad privada.
Las enseñanzas básicas de Vaughan se resumen en que es prioritario desarrollar el oído para poder entenderlo todo a la primera, dedicar muchas horas a la gramática básica (memorizar estructuras y repetirlas; que la gramática nos sirva de soporte y no de obstáculo), y hablar en inglés todo lo posible, uno solo, a una amiga imaginaria que vive en nuestro cuarto, a un copiloto invisible que nos acompaña cuando vamos en coche, leer en voz alta todo tipo de textos… y fundamental, perder el miedo al ridículo, ya que el secreto está en practicar sin parar.
Curiosamente Vaughan desaconseja vivamente leer buena literatura o literatura clásica en inglés como forma de mejorar el vocabulario, porque considera que es contraproducente, ya que la mayoría del vocabulario y las estructuras empleadas no tienen nada que ver con el inglés hablado contemporáneo. Aconseja vivamente sin embargo leer best sellers en inglés: libros que “enganchen”, cuya trama se pueda seguir por más que haya palabras que no se entiendan y que emplean los términos y la gramática más frecuentes (he aquí de nuevo el enfoque pop).

Laughlin, que ha elegido un título tomado de los cursos de idiomas (Inmersión total), expone al lector su descubrimiento de una forma de nadar que remeda las características hidrodinámicas de peces y barcos. A grandes rasgos, lo que sostiene Laughlin es que hay que nadar estirados para formar una figura delgada y larga, aprovechar la flotabilidad de la “boya” de los pulmones y estar el máximo tiempo posible sobre los costados ya que deslizan mejor y oponen menor resistencia al agua (“nadar a través de un agujero” es la metáfora que utiliza). Los brazos sólo “agarran” y no tiran, ya que el tirón parte de los músculos más fuertes del cuerpo: glúteos y músculos de las caderas en lugar de estar originado por los “débiles” músculos de los hombros. Las teorías (o el descubrimiento) de Laughlin se parecen mucho a las de la Técnica Alexander, pero en ellas hay un esfuerzo visible por volverse empíricas, explicables, medibles.
Así, también la IT (Inmersión Total; TI en sus siglas inglesas) es consciente de que los malos hábitos son persistentes, pero en lugar de abordarlos indirectamente como en la TA (“hay que dejar de hacer lo incorrecto para que lo correcto suceda”, dice F. M. Alexander respecto a su técnica de inhibición o parada) descompone o deconstruye las técnicas de crol en una serie de ejercicios que están lo bastante alejados de la forma de nadar en sí para no convocar los viejos hábitos de natación (cabeza levantada, piernas tensas que no paran de batir, cuerpo mal alineado y que no flota bien).

Otro elemento esencial de la natación de Laughlin es mantener el juego de los brazos en el cuadrante superior del cuerpo el máximo tiempo posible y ya en un orden de cosas más amplio el trabajo de la percepción sensorial: el monitor de natación sostiene que nadar (bien) tiene más que ver con mantener una buena forma (gracias a la orientación que proporciona un sistema nervioso “bien engrasado”) que con estar en buena forma. En definitiva, el estilo de natación que defiende busca la fluidez y no el esfuerzo.
Y la fluidez con el inglés según Vaughan pasa indefectiblemente por el esfuerzo.

Ficha completa:

Inmersión Total. Un método revolucionario para nadar mejor, más rápido y más fácilmente. Terry Laughlin y John Delves. Traducción Laura López Bonilla. 326 pgs. Paidotribo. 2008, Barcelona.
Si quieres, puedes. Richard Vaughan. 254 pgs. Editorial Libros libres. 2009, Madrid.

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Pájaro a pájaro: un libro para escritores

Sábado, Julio 4th, 2009

Ha caído en mis manos un libro magnífico sobre escritura creativa del que no había oído hablar ni había leído reseña alguna. Se titula “Pájaro a pájaro. Algunas instrucciones para escribir y para la vida” y lo ha escrito Anne Lamott, una escritora norteamericana a la que no conocía. Tampoco conocía la editorial, Ilustrae, pero a partir de ahora le seguiré la pista. (Leyendo la sección Quiénes somos, he visto que el grupo editorial incluye entre otros a David Cantolla, director de Pocoyo… una serie de dibujos con mucho encanto).

El libro es realmente divertido. En él la autora va desgranando sus experiencias como escritora y profesora en talleres de escritura además de consejos muy prácticos. Por cierto, la traducción, de David Rutte, es muy buena, con hallazgos como Radio Malaonda, denominación para la voz interior del autor que no cesa de repetir sus deficiencias y defectos; ignoro la expresión utilizada en el original, pero en español una radio llamada Malaonda tiene el doble de gracia, por aquello de las ondas radiofónicas. “Pájaro a pájaro”, además de sincero, divertido y útil transmite entusiasmo sobre la escritura.

El índice permite hacerse una idea del contenido del libro:

Primera parte: escribir
1. Puesta en marcha
2. Tareas breves
3. Primeros borradores de mierda
4. Perfeccionismo
5. Almuerzos escolares
6. Polaroids
7. Personajes
8. Trama
9. Diálogos
10. Escenografía
11. Falsos comienzos
12. Estructura de la trama
13. ¿Cómo sabes cuándo has acabado?

Segunda parte: la actitud al escribir
14. Mira a tu alrededor
15. La cuestión moral
16. Brécoles
17. Radio Malaonda
18. Celos

Tercera parte: ayudas para el camino
19. Fichas
20. Hacer llamadas
21. Grupos de escritura
22. Alguien que lea tus primeros borradores
23. Cartas
24. El bloqueo del escritor

Cuarta parte: sobre la publicación y otras razones para escribir
25. Escribir es un regalo
26. Encontrar tu voz
27. Dar
28. Ser publicado

Quinta parte
29. La última lección

Ficha del libro
Titulo original: Bird by bird; 1994
Traducción de David Rutte para Comunicando Translations
ISBN 978-84-936148-4-3
200 pgs.

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“El sueño de Jeremy” de Carole Matthews

Viernes, Julio 3rd, 2009

Acaba de publicarse mi traducción de la novela de la escritora británica Carole Matthews “The Difference a Day Makes”. La versión española se titula “El sueño de Jeremy”, por dos razones fundamentales: en castellano, la expresión “la diferencia que supone un día” es extraña y por otra parte, en la novela en realidad los cambios importantes no se reducen a un día, sino a un proceso gradual. En realidad, la protagonista se ve de repente viviendo el sueño de su marido, Jeremy, justo antes de que éste muera.

Sinopsis (contraportada del libro)

“Amy y Jeremy llevan una fastuosa vida de jóvenes ejecutivos de televisión. Viven en una lujosa casa de Notting Hill, y sus hijos se educan en uno de los mejores colegios de Londres. Todo da un vuelco el día en que a Jeremy le detectan un problema cardiaco y deciden cambiar su estresante vida en la urbe por una bucólica existencia en un pueblecito de York. Pero Jeremy muere y Amy se encuentra sin trabajo y con una casa que no puede mantener. De vuelta a Londres, Amy descubre que ya no está dispuesta a aguantar jefes ni a pagar alquileres desorbitados. En el campo, un apuesto veterinario la espera”.

“Un cuento dulce y conmovedor sobre el amor verdadero, la auténtica amistad y la vida real. Ten a mano un paquete de kleenex”. Heat

“Una buena dosis de carcajadas y sorpresas” Chicago Sun-Times

Editado por Punto de Lectura.

Autora Carole Matthews
Título original: The Difference a Day Makes
Diseño de cubierta: María Pérez-Aguilera
ISBN 978-84-663-2292-8
Primera edición: junio 2009.
PVP 6 €

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