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Archive for the 'Sociología' Category

Literatura comparada en “La hora de José Mota”

Lunes, Enero 23rd, 2012

Es viernes noche y ahí está La Blasa, ese ser casi indescriptible, arremetiendo contra algún personaje conocido en el programa de Televisión Española “La hora de José Mota”. Aunque es casi “indescriptible” la describiré para quienes no la conozcan: gafas de culo de vaso con esparadrapo y una de las lentes ahumada, pañuelo negro, falda, cara de suspicaz, voz desagradable y cuerpo escurrido. Esta noche la ha emprendido contra la actriz Emma Thompson (Gema Tomasa, la llama, en su particular aplicación de la adaptación “transcultural”). La acusa de plagio y de fingirse inglesa pese a ser natural de Camuñas, Toledo. Según la anciana (en rigor, según José Mota vestido de La Blasa), la actriz “inglesa” aprovechó un descuido para robar el guión de lo que luego sería “Sentido y sensibilidad”, por cuya interpretación se llevaría un óscar.

La escena tiene ese punto hilarante de los despropósitos de este programa: aunque la propuesta es muy exagerada, reconocemos el personaje (el cliché) de la parroquiana, viuda (pañuelo negro), aburrida, maledicente y que cree sabérselas todas. Nos hace gracia porque aunque es un disparate (Blasa también sostiene haber sido plagiada por Stephen Hawkins y muchos más) no deja de ser una parodia de cierto tipo de gente que va por el mundo como víctima real o imaginaria de plagios y robos intelectuales a la mínima oportunidad (o en clave más cotidiana va quitándole méritos a los demás, quejándose de amiguismos, injusticias y demás en su oficina). Y porque no deja de ser una reinvidicación del ingenio patrio: de acuerdo, es improbable que Hawkins haya plagiado a esta lugareña tan peculiar, pero ¿y si hubiera plagiado a un científico menos conocido? ¿Nos enteraríamos?

Doña Blasa es una especie de Robin Hood intelectual del ingenio manchego: vale que el imperio habla inglés, pero yo os acuso de plagio y encima os cambio el nombre (siempre buscando el que suena peor, por otra parte). También se podría ver como un personaje quijotesco que “desface” entuertos de propiedad intelectual, aunque en realidad parece más bien que ella misma es un “entuerto” con patas.

Al contrario de lo que ocurre en otras ocasiones, esta vez el ser indescriptible se enfrenta a Emma Thompson en carne y hueso. Y el cliché made in Spain y la actriz inglesa interactúan ante las cámaras, como si pertenecieran al mismo nivel o plano de realidad. El sketch (las intervenciones de ambos) obedece a un guión escrito por el equipo de Mota y está bien resuelto, pero viéndolo, además de la gracia física de percibir el contraste entre dos “mujeres” tan distintas, no he dejado de preguntarme qué pasaría por la cabeza de Emma Thompson al empezar la escena y ver a ese “ser indescriptible” vestido de negro. Seguro que le habrían explicado que se trataba de un programa de humor, que el personaje de La Blasa es así y asao, pero en cualquier caso las parroquianas inglesas de la Pérfida profunda son muy distintas a las de la España profunda, y la afición por los pañuelos negros resulta incomprensible para un inglés medio (e incluso para muchos jóvenes urbanos españoles actuales) y ése y otros muchos matices verbales, gestuales y demás son difícilmente traducibles.

Los subtítulos del video insertado son bastante correctos, aunque pierden necesariamente matices. Por ejemplo, cuando dicen “random commercial” para indicar que el discurso del tipo que sostiene la olla es una especie de anuncio digresivo no señalan que los boquerones con jengibre que menciona el tipo son una referencia a platos extraños ingleses que se mencionaban mucho en las novelas de la británica Enid Blyton, por ejemplo. Es decir, que sí hay una vinculación con lo inglés y el anuncio no es totalmente “random”.

Por más correctos que puedan ser los subtítulos, el espectador que no conozca la cultura rural española no le encontrará ningún sentido (ni sensibilidad) a este sketch, ni a la mayoría del contenido de “La hora de José Mota”.

En todo caso, el sketch tuvo su gracia y Emma Thompson/Gema Tomasa demostró el sentido del humor y el grado de “enrollamiento” que se espera en alguien que a) es inglés y b) está promocionando su película en España (supongo) y realmente se podría haber titulado “Encuentros en la tercera fase” porque tenía mucho de escena marciana.

Redes sociales: apocalípticos e integrados

Miércoles, Mayo 18th, 2011

En relación a esto de las redes sociales (Facebook, Twitter y demás) como en todo fenómeno emergente (o emergido ya) hay posiciones típicas de apocalípticos e integrados como decía Umberto Eco.
Como fundamento para tener una postura integrada cabe citar la info de este blog, y también cabe citar este post de Mi no entender, que presenta sin embargo una pizca de sorna como acostumbra hacer Elsinora.
Ejemplos de apocalípticos hay muchos, pero he aquí el comienzo de uno especialmente encendido de Pedro G. Cuartango, titulado “Trending topic”, publicado en Orbyt y tuiteado el 17/05/2011 por @pedroj_ramirez (lástima que sea de pago; yo lo leí en Twitter sin problemas).

Por mi parte, tengo mis días apocalípticos y mis días integrados, e incluso momentos de uno y otro tipo (me habitan multitudes, que decía Walt Whitman). En mis días de entusiasmo sobre las redes sociales reparo en coincidencias curiosas que me han brindado la oportunidad de relacionarme de repente con gente de la que no sabía nada desde hacía mucho tiempo o me maravillo viendo lo fácil que es seguir a personas interesantes en Twitter, lo accesible que resulta el sistema y la variedad de enfoques que uno puede tener.
En los días menos pro-redes sociales, recuerdo tantos casos en los que un desafortunado comentario en el estado de Facebook ha traído problemas matrimoniales o laborales a más de uno, o los momentos en que un desafortunado post ha arrastrado un chorro de trolls a tu sitio o la insana competitividad que tienden a fomentar los sistemas de atribución de estrellitas o la comparación de estadísticas de entrada.

Y muchos días, mi propia exposición a Twitter, diversos blog, periódicos digitales, estadísticas de tráfico e iconos de “Me gusta” como lectora y redactora me genera un estado de desasosiego que define perfectamente el título de un cuento que escribió hace años un amigo: “Miles de extraños me empujan”. (Fue para la primera edición del concurso de relato Javier de Mier, si la memoria no me falla; aquí van las bases para la convocatoria de este año).

El inglés en Eurovisión 2008

Domingo, Mayo 25th, 2008

El festival de Eurovisión (o Eurovision Song Contest y en francés Concours Eurovision de la Chanson) ha cambiado bastante desde la primera edición en la que participara España, allá por 1961. Una de las aportaciones lingüísticas de este concurso es haber fijado en la memoria colectiva de españoles y otros ciudadanos europeos la enumeración de países y votos en dos idiomas, francés e inglés. Hasta hace unos años el orden era éste: ¿quién no recuerda eso de Guayom Uní di puán (Royaume-Uni: dix points) y Iunaited Kingdom ten points (United Kingdom: ten points)? El concurso de Eurovisión también nos ha ayudado a conocer los nombres de los países del Viejo Continente y aledaños, en estas dos lenguas (por más que muchos sigan/sigamos confundiendo Letonia con Lituania, Suiza con Suecia).

La tendencia de los últimos años muestra cómo el idioma galo va quedando postergado tanto en las intervenciones de los presentadores del país anfitrión como cuando los portavoces de los jurados nacionales anuncian sus votos. Esta vez, además del hecho de que casi todos los portavoces usaran el inglés (salvo los de Andorra que emplearon el “frantalán”, mezcla de francés y catalán, y los franceses) me ha llamado la atención que la mayor parte de los portavoces se saliera del formato tradicional (país, puntos) y además usara una expresión inglesa incorrecta. No hice estadísticas, pero me pareció que más de la mitad de los portavoces decía eso de “our ten points goes to…”. Juraría que “diez puntos” es plural y al ser plural lo propio era usar “go”, pero si he de considerar que lo hace la mayoría está bien, no me queda otra alternativa que reconocer que me equivoco. En fin, tanto la gramática como el archivo del voto de la delegación británica en 2007 en Youtube me dan la razón. 

(Pinchar aquí si el video no se muestra)

Imagino que el error viene de un contagio de otra fórmula muy parecida y de mucha difusión, la de las estatuillas de Hollywood: “And the oscar goes to”, pero en ese caso lo que se otorga es una sola estatuilla y por tanto el verbo debe ir en tercera del singular y llevar “s”.

Me ha dado por preguntarme a qué se debe la sustitución del esquema “país-voto” bilingüe por el del concurso de Hollywood y tras considerar distintas posibilidades no he podido llegar a ninguna conclusión definitiva. Está claro que la participación de nuevos países influye y que también influye el modelo norteamericano pero es difícil comprobar de qué manera. 

Lo que sí he podido comprobar de forma empírica (léase haciendo un poco de investigación en Youtube) es que la costumbre de pasarse al “go to” aparece en 2006 coincidiendo con el nuevo formato de presentación de votos (las puntuaciones del 1 al 7 se ofrecen en un esquema visual y sólo se anuncia verbalmente los votos a partir del ocho) y que la costumbre empieza a cristalizar en la edición finlandesa de 2007. En todo caso, los videos que he podido encontrar de esa edición (votaciones de Finlandia, Alemania, Lituania y Suecia) usan la forma correcta (8 points go to…). (El primer error que he podido detectar es en la edición de 2006, en la emisión de voto de Dinamarca; ¡quién iba a esperar un error así de un danés!).

Volviendo a la Eurovisión de este año, la pronunciación de los países por parte del portavoz del jurado tampoco ha sido demasiado correcta, aunque esto parece menos grave que un error gramatical tan básico.

Sin embargo, la portavoz española (Ainhoa Arbizu) ha mostrado una gramática y una pronunciación impecables. Respecto a aquella edición de 1969 presentada por Laurita Valenzuela desde el Teatro Real de Madrid, que supuestamente hablaba tres idiomas, cabe decir que su francés era bueno, pero su inglés francamente macarrónico (mejor que el de Aznar, en todo caso; y mejor que el francés de Zapatero, según cuentan). Otro día contaré el origen de esta expresión “macarrónico” que me contó un italiano en una ocasión.

Quienes quieran leer más sobre esta edición lo pueden hacer aquí y el siguiente link ofrece un punto de vista más “rosa“.

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